lunes, 25 de febrero de 2008

EL MÉXICO PROFUNDO: DIÁLOGOS CON EL CUIDADOR Y EL JARDINERO



LOS ENCANTOS DEL SUBDESARROLLO: DIÁLOGOS CON EL CUIDADOR Y EL JARDINERO.

Johnny Gonzales revisó su correo electrónico y leyó: HAPPY GARDENS Inc. Cargo fijo mensual: 10 dólares, cargo por metro cuadrado de césped, 1 dólar, cargo por metro lineal de setos, 2 dólares; cargo por cuidados especiales de bonsáis, 5 dólares: Total: 600 dólares. Estaba contento con esta nueva compañía que recién había contratado a través del Internet para darle servicio al jardín de su casa en Madison, Wisconsin.

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Efrén López estaba en su jardín en algún pueblo de las montañas de México. Llego a saludarlo el jardinero. Ambos sabían que el tema era el sueldo, pero transcurrieron veinte minutos antes de que entraran en materia. Así lo dictan los cánones de la cortesía.

A un jardín se le suelen imponer una serie de adjetivos tales como hermoso, apacible, ó florido, sin tener la menor idea de lo que se está hablando. Es un espacio plano por lo general, cubierto de césped, y lleno de seres vivientes, siendo las plantas las más notorias, y las lombrices y las gallinas ciegas los más ocultos, por sus hábitos subterráneos.

El atractivo de un jardín depende de la variedad de plantas ornamentales y aromáticas con que cuente, y el deber del jardinero es ayudar a estas plantas a crecer y desarrollarse, para lo cual deberá luchar contra las malezas y las faunas nocivas. Dentro de un jardín se libran al mismo tiempo miles de batallas, algunas perceptibles para el ojo humano y otras a nivel microscópico. El jardinero debe inclinar la balanza a favor de las plantas benignas, apoyándolas en su lucha en contra de hongos, arácnidos y otros insectos perjuiciosos. En ocasiones debe entrar de lleno al combate, con fumigaciones dirigidas, y en ocasiones debe actuar mas discretamente, dotando a las plantas benignas con nutrientes para que puedan soportar las luchas en contra de sus enemigos.

Efrén y su jardinero dedicaron unos minutos a las aves del paraíso, analizando por qué unas estaban más desarrolladas que otras, a pesar de haber sido plantadas al mismo tiempo; y otros más, a las plantas trepadoras o enredaderas, que no pueden faltar en ningún jardín, ya que todo jardín tiene un límite, que puede ser barda o alambrada. Les llamaba la atención, que las del lado norte estuvieran espléndidas y las del lado sur raquíticas. Comentaron también el acelerado crecimiento de las palmas reales y de las pomarosas, y la negativa persistente de los duraznos a querer desarrollarse.

En algunos casos la charla condujo a conclusiones filosóficas: “Caprichos de la Naturaleza” ó “Enigmas de la Genética”, y en otros casos a decisiones pragmáticas, como las podas.

Una charla con un jardinero puede prolongarse por horas. Los jardines siempre han sido fuente de inspiración para los poetas y los escritores. “Eres como una flor”, “hermosa como una orquídea”, son algunos de los piropos mas comunes. “Mira aquella lagartona”, dícese con mala intención de una dama con fama de vaga, acostada tomando el sol, como las lagartijas. “Es una mariposa”, dícese de una chica que pasa de flor en flor, o mas bien dicho, de pistilo en pistilo. Otras analogías tienen que ver con las floras y faunas nocivas: “Eres un cardo” para alguien que molesta con solo verle; “eres una hiedra” podría decírsele a una mujer trepadora. En las canciones rancheras es frecuente que aparezcan "ratas inmundas", "animales rastreros" y los alacranes, y en las canciones infantiles las cigarras y las hormiguitas.

Cuando Efrén pasó enfrente del ciruelo recordó a su tía Eulogia, a la que todo le dan, y la que de todo se queja. Ese ciruelo tiene todos los cuidados y se le brindan todo tipo de atenciones, pero ahí está, sin alegría, con el tronco adusto, pero eso sí, echando basura.

No dio tiempo para hablar sobre las hojas secas que es uno de los temas mas complicados. Si hay muchas hojas secas es porque antes hubo muchas hojas verdes lo cual da vitalidad óptica a un jardín. También sirven para obtener fertilizante natural, pero tienen el inconveniente de elevar notoriamente la carga de trabajo de los jardineros y mermar los bolsillos de los dueños de los jardines.

Dentro de los miles de balances que hay dentro de un jardín, como el del potasio y el nitrógeno, la luz y la sombra, los insectos y las flores, la tierra y las bacterias, uno de los más importantes es el sueldo del jardinero. Hacia allá derivó la plática.

- Como le decía, todo está muy caro, dijo el jardinero.

- Así es Agustín. Todo sube menos los sueldos, dijo Efrén, en maniobra defensiva.

- Es lo que quiero explicar. Yo hago otros jardines allá por el centro, y por cada uno me dan mil pesos al mes. Usted por este jardín me paga solo 500…

-Ya le dije a don Luis que te hiciera un ofrecimiento…

-El asunto no son los mil pesos de los otros jardines, sino que vea, por el tamaño de los jardines, haga de cuenta que allá donde está el pino fuera un jardín, y acá donde estamos otro, y la jardinera donde están los carros, otro, y donde están los tendederos, uno más, porque el tramo es grande.

-Me quieres cobrar cuatro jardines aunque en realidad es un solo jardín?

-No es que le quiera cobrar lo de cuatro jardines… lo que quiero es que lo tome en cuenta para el ofrecimiento que me van a hacer.

- Como no tengo dinero para pagar lo de cuatro jardines mejor consíguelos en otro lado. Sumándolos con los otros dos ya serían seis...seis mil pesos al mes… Ojalá que tengas suerte porque seis mil pesos no los gana ni un taxista, ni un albañil, aunque ellos a veces sí, cuando tienen obras…

-Por lo mismo me interesa este jardín. He visto que a veces los taxistas no tienen ni para pagarle al dueño el alquiler del carro. He pensado que si los jardineros cobráramos mucho, los taxistas se vendrían de jardineros y la verdad es que no hay tantos jardines. Todos saldríamos perjudicados, dijo el jardinero, con un gesto de resignación.

-Si fuésemos a pagar lo de cuatro jardines no necesitaríamos jardinero, porque convendría mas contratar un peón. Un día lo pondríamos a hacer este jardín, o los cuatro jardines que dices que son, y al día siguiente lo pondríamos a desgranar el maíz, y así como se fuera necesitando, dijo Efrén, quien se entretenía con estos alegatos.

-Si eso quiere ponga su peón, dijo Agustín, un poco enfadado. Pero no es igual. El peón podrá cortar el césped pero ellos no saben podar las plantas, ni deshierbar, ni le van a decir cuando las plantas quieren su fertilizante. En cambio yo si distingo cuando el césped se pone amarillo por falta de abono o porque le cayó gallina ciega… Para no alegar más sobre los cuatro jardines, he visto que hay unos tractorcitos que llevan una cuchilla abajo. Así me podría convenir. Venden uno en los "Hermanos Flores".

-Si tuviera dinero para comprar ese tractor yo haría el jardín como don Emilio, mi vecino.

-No digo que no. Con el tractorcito Usted podría cortar el césped pero no creo que pase entre la alambrada y los arbustos. Pienso que de cualquier forma necesitará de un jardinero. Según veo yo Usted tiene otros asuntos y luego pasan varias semanas y no viene. Si se queda sin jardinero cuando venga tendrá que batallar el doble. Un jardín que se descuida es difícil volverlo a componer. Las plantas que se sequen ya no tienen solución.

-Por lo mismo te haremos un ofrecimiento, Agustín. Te diré que yo le pago a don Luis, que es quien te paga, y le pago a Luisa, que me hace el aseo, y a doña Vicky, que nos ayuda con las comidas. A todos les debo subir en la misma proporción. Si a ti te subo al doble y a ellos no, se van a molestar conmigo.

-A Luisa, que por cierto es cuñada de mi mujer, ya le subieron… dijo Agustín, con una sonrisa.

-Sin más argumentación, te vamos a decir: Es tanto lo que podemos pagar, y tu decides si aceptas ó no.


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-Luis, yo pensé que ya le habías hecho el ofrecimiento al jardinero.

-No, porque quería saber su opinión. Lo de los cuatro jardines es una idea que le metió su mujer y si ahora le damos gusto después nos va a pedir más. Por cierto, cuando se enfermó, yo hice el jardín ese mes y como ya le habíamos pagado, como quien dice, el que salió perdiendo fui yo.

Como quien dice don Luis también estaba buscando un aumento…

-No le dije a Agustín de cuanto sería el ofrecimiento. Tu eres el encargado de los dos ranchos. Si no lo quieres ofrécele un aumento mínimo que seguramente él no aceptará.

-Pienso ofrecerle los 700 pesos que me autorizó, pero como su mujer dice que le pagamos una miseria, se los voy a ofrecer hasta dentro de dos meses, porque si no, se me va a indisciplinar.

-No vaya a ser que consiga los otros jardines, y entonces sí nos fregamos. Él va diario porque vive cerca y hace las veces de cuidador. Si nos deja tendríamos que contratar otro jardinero, mas aparte un cuidador. En realidad, continuó Efrén, no me interesa tanto el jardín, sino que los inquilinos de las casas estén tranquilos y sientan que ofrecemos seguridad, porque si me desocupan las casas, no habrá rentas. Se me dificultaría hasta pagarte a ti!

El desenlace de tan delicada negociación sigue en suspenso. El jardinero se le indisciplinó a don Luis, y don Luis sabe que sería muy difícil para Efrén sustituirlo a él, porque se encarga de manejar dos ranchos y no solo uno, y está al pendiente de las casas que renta Efrén…

Por lo tanto era necesario demostrarle a don Luis el cuidador la importancia de que siguiera Agustín el jardinero, y referirle sobre todo, que Efrén y Agustín terminaron su plática como verdaderos amigos y que uno contaba con el otro para cualquier cosa que se necesitara. Por si acaso llegase a indisciplinarse don Luis con don Efrén...

Descansando en la hamaca pensó Efrén: "La vida es igual a la de un jardín". Sonrió, al acuñar esta frase de tanta sabiduría.


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Johny Gonzales, al leer el “post” pensó: Cuánta razón tenía mi padre cuando emigró de Zitácuaro Michoacán a Madison Wisconsin. En México no hay legislación laboral que sirva, ni contratos que valgan, ni seguridad social, ni cuentas bien hechas, ni mecanización, ni argumentos claros, ni empresas de servicios… Por primera vez en toda su vida, a Joe Gonsales le surgió la inquietud de charlar con su jardinero. Salió a pasear por su jardín. Al día siguiente anotó en su blog:

“Me vuelvo a México, no aguanto un mundo tan impersonal”.

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El blog de Efrén decía: “Es que la gente ya no es como antes”.

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El blog del jardinero decía: “Es que esa gente es la misma de siempre”.




miércoles, 20 de febrero de 2008

“ MI COVER” PARA VIVIR EN LA CIUDAD DE MÉXICO: 7 MIL 903 DÓLARES ANUALES



“ MI COVER” PARA VIVIR EN LA CIUDAD DE MÉXICO: 7 MIL 903 DÓLARES ANUALES

Febrero 2008, A.d.C
(Antes del Colapso)

DISTINGUIDÍSIMOS GOBERNANTES DE LA “CIUDAD DE LA ESPERANZA”:

Con copia para:

AUN MÁS DISTINGUIDAS AUTORIDADES FEDERALES:

Como no me llegó el recibo del predial, lo solicité on-line (los felicito, antes no era posible hacer eso) y me aumentó en 84 por ciento. Ahora pago 3 mil 600 pesos al año por mi casita. En febrero me llegaron las tenencias de los carros. Por una camioneta X-Terra 2003 pagué 2 mil 600 pesos y por un Toyota compacto 3 mil pesos. Ya les pagué 9 mil 200 pesos por el chance de usar mi casa y mis carros (aunque uno no lo use).

Ayer me llegó la boleta del agua (esa todavía no está disponible on-line), pero estoy optimista, sé que Ustedes están trabajando. Dice que debo pagar 1, 243 pesos bimestrales como cuota mínima a los que se agregan 400 pesos por mi consumo adicional. A este ritmo pagaré 7 mil 458 pesos al año por el derecho de que mi familia y yo utilicemos los WC, nos bañemos diario y laven los platos y la ropa sucia. OK, voy de acuerdo, somos un país con poca agua, y yo por lo menos tengo agua en mi colonia porque en muchas otras ya no hay.

Cómo no quiero que me roben mis cosas acepté unirme a mis vecinos para cooperarnos y contratar un servicio de vigilancia en la calle donde vivo, porque antes la utilizaban los señores policías para trasvasar la gasolina de las patrullas a sus autos particulares, y después se iban, dejándonos en una inseguridad casi total en esta la CIUDAD DE LA ESPERANZA. El slogan saldría porque los habitantes amanecemos con la esperanza de que no nos vayan a asaltar?. Tengo que pagar 1 mil pesos de cooperación por vigilancia, 12 mil pesos al año.

A lo mejor considerarán ustedes que soy burgués, y que tampoco es su culpa que los fines de semana me guste irme a Toluca por la autopista de cuota. Ya sé que un buen ciudadano debería usar la libre y no pagar nada, aunque se demore tres veces más, y corra el riesgo de romperle el amortiguador al carro en uno de esos baches que siempre están arreglando, porque eso sí, veo que nunca dejan de trabajar. La cuota de ida y vuelta son 100 pesos, y si voy cada semana como es mi costumbre, dejo en las casetas 5 mil 200 pesos anuales.

Ahora tuvieron la buena idea de que los automovilistas tengamos que adquirir un seguro obligatorio contra daños a terceros, que cuestan, 1 mil pesos 900 pesos cada uno, cotización de INBURSA, 3 mil 600 pesos anuales por los dos carros. Pero como me da miedo que me roben los carros, o que me lo golpee un vehículo del Gobierno del Distrito Federal y el chofer diga que yo tuve la culpa, mejor aseguré la X Terra en 12 mil pesos anuales y el Yaris en 14 mil pesos anuales.

Les doy mi subtotal por los conceptos de ser dueño de una casa, tener dos carros aunque no los use, tener agua, un mínimo de seguridad, y usar una carretera: 63 mil 458 pesos anuales.

Ya sabrán ustedes que si nada mas dispusiera de ese dinero, ni siquiera podría estarme quejando, pues no habría comido, ni pagado la luz eléctrica que utiliza esta computadora, y menos el Internet para poder postearles este mensaje. Me corresponde una tasa de ISR de 22 por ciento, y como soy profesionista por cuenta propia, también pago el IVA de 15 por ciento sobre mis ingresos. Para poder pagar los 63 mil 458 pesos anuales, tuve que generar 86 mil 937. Claro que el IVA y el ISR no son culpa de ustedes, son impuestos federales, ni tampoco el dinero que me cobran en la caseta, aun cuando al Distrito Federal se le den participaciones de la recaudación de esos impuestos. Las altas tarifas de las aseguradoras si son en parte culpa suya, porque a mayores índices de robo son mayores las tarifas.

Lo que quiero decirles es que mi COVER por vivir en la Ciudad de México, y tener el chance de salirme los fines de semana, es de 86 mil 937 pesos equivalentes a 7 mil 903 dólares de los EUA.

Debería incluir en el “COVER” dos horas diarias de tiempo que pierdo en el tráfico de la Ciudad, 10 horas a la semana, 520 al año, que divididas entre 40 horas laborables a la semana, dan alrededor de 200 por mes, y equivalen a más de 2 meses de sueldo, pero prefiero no decirles cuánto gano, no vaya a ser que me diseñen un nuevo impuesto especial.

Ya sé que Ustedes están inspirados por el MENSAJE de su Mesías, el famoso AMLO y que por el BIEN DE TODOS PRIMERO LOS POBRES. Así que antes de volverme pobre y que me tengan que ayudar, y no yo a Ustedes, les propongo un trato muy sencillo:

Ya no autoricen más edificios de lujo en la Zona de Santa Fé e Interlomas, ni de oficinas ni de uso habitacional. Al fin que esos son para los RICOS Y BURGUESES, como dicen ustedes, y esos se pueden comprar sus oficinas y departamentos de lujo en otra ciudad, o inclusive construirse una ciudad nueva para ellos solos. Abrí el diario Reforma en Anuncios Clasificados y vean: Santa Fé, Nuevos, Torre Mirage, 3 rec, 3 baños, USD 630,000 dólares, 334 m2, dos vistas. Es un ejemplo.

Sé que Ustedes antes de dar un permiso de construcción para una torre nueva, solicitan un estudio de impacto ambiental, donde analizan las cuestiones viales, y otro de factibilidad para la dotación de servicios, tales como agua potable y drenaje. Desconozco la metodología que apliquen pero vean lo que sucede cada vez que dan permisos para una nueva torre:

Habrá mas tráfico y Ustedes tendrán que subir los prediales para construir el TERCER PISO DEL PERIFÉRICO. Habrá menos agua y tendrán que traerla del Río Grijalva porque la del Cutzamala ya no da para más, y entonces habrá que subir más el agua. Y como todos estaremos más enojados subirán los índices de siniestralidad y el costo de los seguros de los automóviles. Y como poco a poco todos nos iremos yendo al carajo, habrá mas pobres a quienes ayudar y menos ricos a quienes exprimir...

De repente me da la impresión de que hay algunos funcionarios que no practican la HONESTIDAD VALIENTE que pregona su LIDER MORAL y PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO.

Porque volviendo al asunto del agua, en letra chiquita dice mi recibo: Cálculo hecho PRESUNTIVAMENTE en base al Código Financiero del Distrito Federal de 2008. LOS FELICITO, por haber contribuido al idioma español con su término presuntivamente, porque aquí en Word me aparece subrayado de colorado y me sugiere que lo cambie a PRESUNTAMENTE, término que de cualquier forma me parece fuera de lugar en una boleta con el ESCUDO DE LA CIUDAD. Si tienen dudas de sus propios cálculos ABSTÉNGANSE DE ENVIARNOS LAS BOLETAS.

En su línea telefónica de servicios al usuario, me informaron que sí, que la tarifa del agua había subido, y que había varios métodos para calcular la cuota mínima de consumo de agua, que uno era en base al promedio de mi colonia y otro en base a mi consumo histórico, y que eso aplicaba porque mi medidor está descompuesto. El empleado se hizo bolas cuando le pregunté que si estaba descompuesto, entonces cómo sabían mi consumo de agua adicional. Fue cuando me dijo, que fuera a la oficina de Aguas, y que “ahí me podría arreglar”.

Eso sí, me dio gusto ver que en la página del Gobierno del Distrito Federal haya una sección que se llama TRANSPARENCIA, donde supongo yo se transparentarán todos los demás oscuros asuntos de las otras secciones, porque se me olvidaba decirlo, tampoco nadie explicó como calcularon los aumentos del predial

domingo, 17 de febrero de 2008

SALVEMOS TODOS LOS BLOGS, AHORA SI COMPLETO


SALVEMOS TODOS LOS BLOGS! Cuento sobre la banalidad de la política y otras cuestiones.

Cualquier semejanza con las negociaciones internacionales como el ALCA y la OMC es mera coincidencia. ALCA ALCA AL CARAJO!


PRIMERA PARTE: Quienes ya leyeron la primera parte pueden releerla ó saltarse a la segunda (que está mejor que la primera).

Apareció en EL GRAN DIARIO DE MORELIA, con fecha 14 de febrero de 2022, la siguiente nota:

“Falleció en la ciudad de Zitácuaro, Michoacán, el señor Vicente de Jesús Arévalo Pardiñas, en trágico accidente…Don Vicente dejó muchos asuntos pendientes: De familia y de negocios”.

Al paso de los días, cuando su muerte dejó de ser noticia, todo se fue resolviendo, con una excepción. Don Vicente hablaba de que tenía un blog con el que ganaba muchísimo dinero. Según sus detractores, a través de su blog lavaba dinero producto de la delincuencia organizada. Pero nunca le dijo a nadie como se llamaba el blog…

Así que a los pocos días de su fallecimiento ya había por lo menos cinco mil gentes buscando su blog, entre parientes, amigos, enemigos, y empleados, con criterios tales como los siguientes: vicente zitácuaro, vicente de jesús arevalo pardiñas blog, etcétera. Pasaban los días y nadie daba con su blog.

Giovanni Speculatini, un ingeniero en sistemas, casado, con dos hijos pequeños, radicado en Milano, Italia, llevaba seis meses sin empleo. De vez en cuando lograba alguna entrevista de trabajo, pero la mayor parte del día la pasaba en Internet. Para no perder agilidad mental diseñó un sistema para descubrir las búsquedas frecuentes que hacía la gente. Los resumenes de Google le parecían muy generales. En esas estaba, cuando se percató de que en México, a partir del 15 de febrero, además de la palabra sexo, una de las búsquedas mas frecuentes era una combinación de “vicente jesús arévalo blog”.

Le pareció insólito y en la madrugada le vino una intuición: Que estaban buscando el blog de un muerto que seguramente, algo sabía y nunca dijo. Al despertar se abocó a la difícil tarea de localizar el blog. A través de los criterios de búsqueda que usaban todos, se enteró de la fecha de la muerte de don Vicente, 14 de febrero de 2022. Estableció una premisa de trabajo: Los blogs que se hubiesen actualizado después de esa fecha corresponderían a gente viva ó gente que murió después.

Era el único método disponible para separar los blogs de los vivos de los blogs de los muertos, ya que en este caso los datos del Registro Civil no servirían de nada, por la costumbre casi general de las personas de utilizar nombres ficticios. Pero el método tenía fallas, por culpa de los miles de usuarios que abren cuentas, olvidan la contraseña y en lugar de restaurarla, abren una cuenta nueva, entre otras prácticas y causas diversas. De todo el listado de Blogs México, alrededor de 500 mil, diariamente se actualizaban aproximadamente 10 mil, así que al cabo de treinta días se quedó con un listado de 200 mil blogs que no se actualizaban, y al paso de los días la cifra se estabilizó en 196 mil 414. Claro, el ya tenía un listado por separado de los miles de blogs nuevos que aparecían cada día. A todos los blogs inactivos, les mandó un mensajito, felicitándolos por su excelente diseño…

Solo 12 mil blogs le respondieron, diciéndole que gracias, que qué lindo, y cosas así, o sea que seguía siendo como buscar una aguja en un pajar. Vicente de Jesús pudo haberse registrado como hombre o como mujer, razón por la cual saber su sexo le servía pero no le garantizaba nada. Había unos con foto y otros sin foto. Con un software especial, comparó la foto de don Vicente que salió en la edición digital del diario al día siguiente de su muerte con las que aparecían en los blogs, pero el resultado no fue bueno: 50 mil blogs no tenían foto, 100 mil blogs tenían fotos de animales tales como jirafas, elefantes o gatos, dibujos animados, estatuas de Zeus ó Venus de Milo, o sencillamente “avatares” y del resto, 46 mil 414 blogs con foto, ninguna de ellas correspondía a don Vicente.

Se le ocurrió otra idea: Abrir él mismo, EL BLOG DE VICENTE DE JESUS. Lo hizo, colocó un identificador de visitantes, y esperó. A la semana encontró una lista de nada más cinco visitantes: demonblue, triplettt111, sapientemichoacano, fierasexy16, saviour_ofthe_world, y patty_2456. Infería que en México estaban perdiendo la esperanza, y sabía con certeza que el verdadero blog de Vicente de Jesús aún no aparecía porque lo seguían buscando, y que si quería seguir investigando, tendría que investigar la concordancia entre los nombres reales y los nombres virtuales. Requeriría de una autorización judicial para poder solicitar esa información ante las autoridades, cuestión imposible en este caso tan anodino.

Los nombres reales y los nombres virtuales, los blogs de los vivos y los blogs de los muertos…Las ideas no dejaban de darle vueltas en la cabeza.

Al día siguiente, Giovanni Speculatini viajó a Roma y se presentó con su mejor traje en el Ministerio de Educación. Que traía un caso importantísimo, que solo lo podría tratar con el Ministro. De verlo tan seguro de sí mismo, inexplicablemente el ujier lo dejó pasar. A la media hora, salió feliz. Tenía trabajo. El Ministro lo había contratado.

-Ministro, alguna vez ha ido Usted a dónde venden los libros y los documentos viejos?

- No, contestó el Ministro, seco.

-Pues vaya Usted, porque ya pronto no las surtirán con más, al menos de documentos. Nadie escribe cartas, nadie guarda diarios íntimos, como Ana Frank, se acuerda Usted? Ahora todo el mundo, chatea, manda correos electrónicos, o escribe blogs.

-Y qué hay de malo en eso? Preguntó el Ministro, molesto, porque también chateaba y tenía su blog.

-De malo nada. Lo terrorífico sería, ¡Que se perdieran esos blogs! Imagínese Usted, yo estoy buscando un blog de un muerto, el de un tal Vicente de Jesús, y algún día lo podría encontrar, si, y solo si, GOOGLE no lo borra antes de que yo lo encuentre. Y así como yo, podría haber mucha más gente. Inspirado, se soltó: Dígame Ministro, con qué documentos trabajarán los sociólogos y los sicólogos y los historiadores del futuro? Con ningunos. La conciencia histórica está en riesgo. Con un solo DELETE, podrían borrar millones de blogs. Se ha puesto a pensar, que es la primera vez en la historia de la humanidad que existe tanta información sobre la vida de las personas, relatada por ellos mismos, que sienten la necesidad de hablar y de ser escuchados? Muchos, la mayoría, son anónimos, ó utilizan nicks o nombres falsos, pero eso no les quita mérito ¿Ó alguien se anotaría como anónimo con el propósito de mentir? Pienso que no. ¿Usted sabe Ministro, cómo se siente una chiquilla en la escuela, una adolescente después de su primera experiencia, ya sabe de qué, una mujer traicionada, una anciana? ¿Usted sabe como se siente un enfermo, un lisiado, un deportista, un sacerdote? Lo mas interesante de esto, Ministro, es que no hay dos personas que sientan lo mismo ni que digan lo mismo.

Algo había escuchado Giovanni Speculatini de que el Ministro era simpatizante socialista así que le pareció oportuno añadir que esa información estaba en grave riesgo en manos de los ejecutivos ambiciosos de las empresas transnacionales.

-Podrían cancelar las cuentas en tiempos de recesión.

El silencio del Ministro lo turbó un poco, así que anticipándose a un posible contra-argumento dijo:

-Claro que también hay blogs muy tontos, como algunos escritos con fuente color de rosa, estrellitas centelleantes en la pantalla y fotos del pastel del día de los cumpleaños…

El Ministro lo interrumpió precisamente ahí, en ese punto, con un tono severo, entre molesto y autoritario:

-Tenemos que salvar todos los blogs. Todos. Usted no es nadie para estar juzgando. Entendió? Anótelo, que es una instrucción que le estoy dando.

Giovanni Speculatini medio entendió que lo estaban regañando porque medio entendió que ya estaba contratado. Por eso dijo:

-Si, Señor.

Respaldaremos todos los blogs en un GRAN SERVIDOR, donde GOOGLE ni Microsoft ni nadie los puedan destruir. Anote también eso, que nadie los pueda destruir, nadie…Se detuvo un segundo y añadió:

-Salvo su autor.

-Si, si Señor.

-Para que la gente de hoy conozca a la gente del ayer, para que los de mañana nos conozcan a los de hoy, para que el anciano entienda a la niña y el deportista al tullido y el italiano al mexicano y el argentino al chileno, y el bombero al político y a la enfermera y al inmigrante… Que intercambien sueños, esperanzas y desesperanzas, ilusiones, tristezas y alegrías…Las palabras le brotaban al Ministro con tanto entusiasmo que se trababa, se comía letras, no terminaba una frase cuando ya iniciaba con la otra.

-Salvaremos todos los blogs, concluyó exhausto. Porque llegados a este punto el Ministro estaba convencido de que toda la idea había sido de él.

El verdadero blog de Vicente de Jesús, nacido y fallecido en Zitácuaro, Michoacán, nunca apareció.



SEGUNDA PARTE

Si a Giovanni Speculatini le había tomado media hora convencer al Ministro di Tella de que había que salvar todos los blogs, a Camila su mujer, una hermosa colombiana de 27 años recién cumplidos, de piel blanca, caballera larga y ojos negros y vivaces, le bastó tan solo una mirada para hacerle ver al Ministro que toda la idea era una auténtica y verdadera estupidez.

-Qué tal eh? Cómo estuve en mi conferencia de prensa? Preguntó él.

-¿Sigues con eso? Mejor me subo a dormir, dijo ella.

Los titulares de los diarios del día siguiente, y los editorialistas y los comentaristas de la radio y televisión, sencillamente lo estaban acribillando. “Diálogos de Ultratumba, Propone Ministro”, decían las ocho columnas del Giornale di Roma. “El Ministro Blog Punto Com”, se leía en una caricatura que dibujaba al Ministro leyendo el cuaderno de apuntes de su sobrinita.

Apuró su taza de café, botó el periódico y montó al carro, no sin antes notar la cara de sorna de la camarera y de su motorista. Durante el trayecto se preparó mentalmente para lo que vendría.

Una nube de periodistas y camarógrafos ya lo aguardaban frente a las puertas de sus oficinas. –Ministro, también salvarán mi blog? preguntó uno, irónico. –Ministro, que propone para los que no tenemos blog? preguntó otro. –Para que nuestro tele-auditorio entienda bien los alcances de tan trascendente medida, podría explicarnos que se entiende por un blog?

Estaba en vivo frente a las cámaras de la televisión. Hizo un ademán como para dar a entender que ya contestaría, pero no contestó.

Recordó a su antiguo jefe, quien un día le confesó: -Nunca sacan en la tele a un imbécil que se quede callado por más de cinco segundos. O sea, que aunque parezca todo lo contrario, frente a las cámaras de la televisión tienes suficiente tiempo para pensar lo que vas a contestar.

-Señoras y señores, comenzó diciendo con voz solemne… Después de mucho meditarlo, y no sin antes haberlo consultado con los miembros de mi partido, quiero decirles que he decidido renunciar al cargo de Ministro de Educación, Cultura y las Bellas Artes…

Hizo una pausa, tomó aire, y añadió:

-Porque he decidido postularme como candidato del Partido de la Unidad Nacional para Presidente de la República.

Los reporteros no daban crédito a lo que escuchaban. Esperaban todas las respuestas, menos esa.

De pronto todos lanzaron sus preguntas casi al mismo tiempo: -Quién será Jefe de su Campaña? –Se coaligará con los Verdes? –Retirará las tropas de Timbuktú? Etcétera. Por la tarde, ni quien recordara lo que decían los diarios de en la mañana. “Postula Unidad Nacional a di Tella”; “Di Tella, preparado para Gobernar, Afirma”; “Una Bellísima Primera Dama en el Horizonte”; etcétera. Solamente durante la entrevista que le hicieron por la noche, el conductor se atrevió a preguntarle, ya casi para finalizar:

-Señor di Tella, deja Usted un proyecto, digamos que polémico, en el Ministerio de Educación.

-De ninguna manera, Joaquín. “Salvaremos todos los Blogs” es el lema de mi campaña. Es una fórmula para decir que mi gobierno será incluyente, que se refrenda el respeto absoluto a la libertad de prensa, que atenderé las preocupaciones de la niñez, de la juventud y de la tercera edad, que fomentaré la lectura y la escritura…Etcétera.

Al llegar a casa, estaba seguro que tendría dificultades con Camila. Las tuvo. -¿No podías haber tenido la delicadeza de compartirme este asunto antes? Siempre piensas en ti, en ti y solo en ti… Ahora sí, me vuelvo a Medellín!...Etcétera.

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Giovanni Speculatini repasó y más repasó durante toda su vida los acontecimientos vividos durante esa semana. El lunes había sido un desempleado con una ilusión. El martes ya era el colaborador más cercano del señor Ministro, pues fue el único que lo acompañó durante la conferencia de prensa en la que se anunció que se salvarían todos los blogs. El miércoles no paró de recibir llamadas de felicitación de todo el mundo, pues se daba como un hecho que el sería el nuevo Ministro de Educación… El jueves no laboró porque durante la cena del día anterior, bebió demás y regresó a su hostal en estado completamente inconveniente…Y el viernes pidió audiencia con el nuevo Ministro.

-Señorita, déle audiencia a todo el personal, menos a ese mequetrefe. Que se lo lleve di Tella, si quiere.

Ministros fueron y Ministros vinieron. Giovanni Speculatini nunca volvió a platicar con ninguno de ellos. Laboró, o mas bien cobró, durante treinta años más en el Ministerio de Educación, hasta el día de su jubilación. Nada más se sabe de su vida, y al que le interese, que busque su blog.

°°°

La realidad es que di Tella le dejó una verdadera papa caliente a su sucesor. Al salir de aquella conferencia de prensa, se comunicó de inmediato con el Director General de la UNESCO, un organismo de las Naciones Unidas muy venido a menos desde hacía tiempo. –Que le llama el Ministro de Educación de Italia, le dijo su secretaria, emocionada, porque ya era raro recibir llamadas en esa oficina.

–Mire Chelston, quiero que organice una CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA SALVAR TODOS LOS BLOGS, le había dicho di Tella en aquella ocasión. Chelston, un burócrata de toda su vida, había llegado a tan alta posición, según él, por su discreción, y según el Embajador de los Estados Unidos ante ese organismo, porque tenía el perfil perfecto: No entendía nada de nada, así que podría ser manejado fácilmente a través de sus subordinados.

–Excelente idea, lo felicito, procederé de inmediato a organizar esa conferencia, dijo Chelston a di Tella en aquella ocasión.

Así, mientras el mundo seguía su curso, en la sede de la UNESCO se avanzaba con meticulosidad en la preparación de la CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA SALVAR TODOS LOS BLOGS. Se hicieron las invitaciones a los gobiernos, a los Organismos no Gubernamentales relevantes, y a los medios de comunicación. Se contrataron traductores simultáneos a 60 idiomas, se elaboraron personalizadores, se diseñó un logo post-modernista, se revisaron los menús para los banquetes de los delegados, se hicieron carpetas informativas, trípticos, y se instalaron monitores gigantescos en los pasillos, baños, cafeterías y demás instalaciones del GRAN PALACIO DE LAS CONFERENCIAS, a efecto de que nadie perdiese detalle de los trabajos que darían lugar a la SALVACIÓN DE TODOS LOS BLOGS. Un día antes de la inauguración, Chelston, como queriendo poner a prueba los conocimientos de su secretaria, se decidió por fin a preguntarle que entendía ella por un blog. –Es obvio, le dijo ella con mucha seguridad, y no dijo más.

-Señoras y Señores, DECLARO OFICIALMENTE INAUGURADA LA CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA SALVAR TODOS LOS BLOGS: DIÁLOGO DE LAS CULTURAS. DIÁLOGO DE LAS GENERACIONES.

…Para que la gente de hoy conozca a la gente del ayer, para que los de mañana nos conozcan a los de hoy, para que el anciano entienda a la niña y el deportista al tullido y el italiano al mexicano y el argentino al chileno, y el bombero al político y a la enfermera y al inmigrante… Que intercambien sueños, esperanzas y desesperanzas, ilusiones, tristezas y alegrías… había leído Chelston en su discurso, sin decir que el párrafo lo había copiado de la transcripción de aquella conferencia de prensa de la que ahora, di Tella prefería ni acordarse.

Aplausos y Receso.

Tomó la palabra el distinguido Representante de Dinamarca (así se les dice, aunque de distinguidos no tengan nada). Que sí, que ellos veían, en principio, con simpatía esa iniciativa. Los demás delegados entendieron, pero la prensa no, que esa era la fórmula oficial en las negociaciones mundiales para no decir nada y ver que pasaba después. En principio significa que, lógicamente, al final quien sabe. Y simpatía significa eso, simplemente simpatía, no promesa de matrimonio. Y así siguieron los Delegados de los países repitiendo lo mismo –que su respectivo país veía en principio la iniciativa con simpatía.

Hasta que le tocó el turno al representante de Irán. –Que si, que también simpatizaban, siempre y cuando, se eliminaran antes todos los blogs con la caricatura del Profeta Mahoma. –Que no, que por ningún motivo, respondió el delegado danés. Y la Conferencia cambió su dinámica: Otro país musulmán retomaba el asunto del Profeta, y otro país occidental volvía a repetir lo mismo, que no, que ante todo la libertad de expresión…

Para bajar la temperatura de la reunión, el Secretariado de la UNESCO dio el uso de la palabra al Representante de Cuba. –Nosotros ya tenemos respaldados todos los blogs en un gran servidor, como lo es el propósito de esta Conferencia, dijo. Entre los miembros de las Delegaciones, se murmuraba, que si los tendrían respaldados, o más bien los tendrían intervenidos.

El discurso del Representante de las Naciones Africanas, que habían decidido actuar como un solo bloque, cayó como balde de agua fría. –Antes que salvar blogs, nosotros tenemos que salvar vidas.

Fue el momento que esperaba el bloque de los países latinoamericanos para intervenir, en voz del Representante de Costa Rica, cuya designación como vocero del grupo ya había sido negociada durante tres reuniones previas: Una en Cancún, otra en Punta del Este, y una tercera en la Isla Margarita. Porque según ellos, en las playas se facilitaban los dispositivos de logística y seguridad. O sea que no, que no había tal turismo negociador del que hablaba la prensa.

-Distinguidos Colegas, nosotros apoyamos con entusiasmo la Iniciativa para Salvar Todos los Blogs. Sin embargo, como parte del trato especial y diferenciado que nos merecemos por ser países en vías de desarrollo, planteamos que los países desarrollados nos financien los servidores y las computadoras, porque nuestra cobertura de Internet es limitada…

-Estos, como siempre, están viendo la manera de sacar tajada, escuchó una edecán, lo que le dijo el delegado francés al alemán.

-Señoras y Señores: Veo que hemos realizado grandes avances durante esta mañana, dijo Chelston. Ahora vayamos a un receso, porque nos falta escuchar la posición de la Unión Mundial de Bloggeros (UMB).

°°°

En la puerta de acceso al PALACIO DE LAS CONVENCIONES se armó la pelotera.

–No, decía el guardia, ya no puede ingresar equipo de cómputo. Adentro ya está todo el necesario.

–Que las cosas no son lo que parecen, decía el grupo de muchachos desaliñados que insistía en meter sus aparatos.
–Pues si no es equipo de cómputo, entonces que es?

–Usted no tiene derecho en impedirle el acceso a un DELEGADO.

–Cuál Delegado? Pues el que está aquí, en el maletín. El guardia no entendía nada y decidió consultar a su superior.

Los Delegados de todas las naciones volvieron al gran salón, en espera del discurso que haría la Unión Mundial de Bloggeros. La expectativa crecía ante la tardanza…hasta que de pronto, por el altavoz de alarmas contra incendios, se anunciaba que el DELEGADO de la UMB era…UN ROBOT y que había que debatir si los guardias le autorizaban la entrada.

-Que no, decían unos. –Que por qué no? decían otros. Hasta que intervino Chelston, que de estas cosas si sabía, y anunció: Se autoriza al Delegado de la UMB a que utilice un micrófono con forma de Robot. Todos quedaron muy satisfechos con esa solución.

El androide dijo:

-Hagan lo que quieran. No nos interesan. Somos BLOGGERS. Somos LIBRES. Y se retiró.

°°°


El Secretariado de la UNESCO ya tenía preparado el COMUNICADO FINAL, que había sido redactado y negociado desde antes del inicio de la Conferencia. “Los delegados de los países reafirman, en principio, su voluntad de estudiar la posibilidad de Salvar Todos los Blogs y acuerdan volverse a reunir próximamente en la Isla de Madagascar…”.

El COMUNICADO FINAL nunca se dio a conocer.

“ROBOT manda a la UNESCO al CARAJO” se leía en los noticiarios de Internet, en tiempo real. “DISCREPAN ROBOT Y DELEGADOS DEL MUNDO”. Al paso de los minutos, comenzaron a salir en las pantallas los primeros comentaristas: “TODOS SON ROBOTS”; “FIN A LA UNESCO” “FIN AL DISPENDIO”.

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A partir de entonces, cambió en el mundo la forma de hacer diplomacia. Ahora todo se negocia a través de un BLOG.

martes, 5 de febrero de 2008

México Profundo y la Mesera Lili



EL MÉXICO PROFUNDO Y LA MESERA LILI

Febrero 2008

Llegué a la cafetería que está detrás de los Portales. Iba resignado a que mi mesa favorita estuviese ocupada, que es la única al lado del balcón. Últimamente siempre la encuentro ocupada pero no importa, el café es bueno, hay otras mesas, y dónde yo me siente, llega la meserita Lili a saludarme, siempre cordial, siempre con una sonrisa. Me sirve mi esspresso doble cortado y si tiene tiempo, regresa a hacerme plática.

En este pueblo machista, es raro que en algún restaurante atienda una chica joven. Pienso que no las hay porque a algunas no las dejan sus padres, a otras les da pena, y a otras no las contratan, porque los clientes se ponen a vacilar con ellas y entonces no trabajan igual, o se casan, o se embarazan. En casi todos lados, llega una turba de meseros a atender al cliente, y digo turba, porque no son dos por mesa, son más, porque al dueño no le importa que haya muchos, porque no les paga un salario, les da la oportunidad de ganarse una propina. La regla es: En la cocina, mujeres; en “piso”, varones. Es falso de toda falsedad que en estos pueblos del Altiplano Central opere el capitalismo que nos tienen prometido, donde el que paga manda, y al cliente lo que pida… ¿Qué elegirías, lector, un mesero servil o una jovencita alegre? Elige, pero acabarás donde el mesero servil, porque o es así, o no cenas.

En este pueblo la cuenta de una mesa de tres o cuatro personas puede ser muy superior a todas las propinas que puedan juntar esos meseros en toda la semana, inclusive en todo el mes. O sea que hay clases sociales y eso se nota en el lenguaje. Al cliente le dicen: -Gusta que le tomemos la orden? Está listo para ordenar el caballero? Con sus amigos comentan: Llegó un pendejo, estuvo chinga y jode, y todo para la pinche propina que dejó…Detrás de esa exagerada cortesía de los meseros mexicanos hay un resentimiento social, que no es violento, pero que sí divide.

Por eso me agrada la cafetería donde trabaja LiLi. Hay mas meseras que meseros, cosa bastante inusual. Alguna ventaja tendría que tener para los pueblerinos vallesanos que llegase la franquicia del “Italian Coffee Shop”. Tal vez haya una cláusula en la concesión de garantizar la igualdad de género en las oportunidades de empleo. O tal vez fue una buena idea del dueño de la franquicia, y por eso la cafetería se volvió tan popular. La meserita Bibi no es la mas bonita, pero si la mas jovial. Las otras, sus compañeras, apenas y hablan: -Qué le sirvo? Preguntan con la mirada esquiva, por ignorantes, por penosas, o por el que dirán. Los “atavismos del mexicano” diría mi madre. Lili se atreve a sugerir, a hacer plática, inclusive a bromear, claro, dependiendo de los clientes. En diciembre le traje su regalo de Colombia, porque me había preguntado a donde iría, y que como serían las cosas por allá. Ese mismo día un grupo de adolescentes la llamó: -Lili, tu regalo…De otra mesa salió un grito a coro: Queremos que nos atienda Lili. Atendiendo a esos grupos de jovencitas burguesas que actúan como si hubiesen nacido con el derecho de merecerlo todo, Bibi no actuaba como la empleada, sino como la amiga, y lo que es más, como su anfitriona.

Hace meses, cuando la cafetería era menos popular, me contó que le gustaría irse fuera del pueblo a estudiar su carrera, a Toluca ó a Cuernavaca. Quería buscar nuevos horizontes. El pueblo le queda chico, sobre todo entre semana. No hay mayor cosa qué hacer. –Buscáte un novio, le dije algún día, a lo que me respondió que ya tenía. Me habló de él sin mayor entusiasmo. –Usted cree, que nunca me lleva de paseo? Nuestras citas son en su oficina en la Comandancia, porque el es policía y dice que debe estar ahí por lo que se ofrezca. –Bibi, acabas tus exámenes de prepa y te vas para Toluca. A una nueva vida, con cambio de novio incluido. Sabía que lo iba a lograr. Que el novio ese era parte de un pasado que iba a superar.

Pero hoy la meserita Lili no llegó y me atendió un muchacho, también amable pero no es igual. -Y Lili? -Bien a bien no sé, pero dicen que…ya sabe Usted…y trazó en el aire un abdomen abultado, indicándome que Lili se embarazó. –Me la saludas, si la ves, le dije restándole importancia al asunto. Pero la noticia no me gustó. A los 18 años tendrá a su primer bebé…Ya no habrá carrera, supongo yo, ni nuevos horizontes, mas allá de este pueblo, mas allá de la oscura oficina de la comandancia donde tenía sus citas con el caballero que la embarazó.

¿Que no sabías, Lili, del condón, de las pastillas anticonceptivas, de la pastilla del día después? Claro que lo sabías, Lili, ni modo de que no. Y entonces Lili? –Pues no sé, me respondería en este diálogo imaginario. –No sé, repetiría, viendo al vacío, como si tuviera los ojos de un ídolo azteca tallado en piedra. Porque su momento de modernidad pasó y se la tragó el México profundo. El México de la rutina, de la sobre vivencia, y de la reproducción…Volvió a su esencia, la de una nación que se resiste a progresar.

Seguirá en este pueblo de ricos de fin de semana y de pobres de todos los días, trabajando una temporada aquí, otra temporada allá. Un día me la toparé en la óptica, otro tal vez, en la zapatería. Ya no será la chica con la ilusión de triunfar, estudiar, y conocer lugares. Será la típica mujer del México humilde y rezagado. Trabajará, regresará a la casa donde esté viviendo, que puede ser un cuarto con la madre, o con una tía, y lavará, planchará, cocinará, irá al mercado, regresará del mercado, con la ilusión, quien sabe de qué. No se me ocurre ninguna otra ilusión para su vida que no sea la de volverse a embarazar.

¿Qué me puse pesimista? ¿Qué estoy negando la posibilidad de que exista una madre soltera plena y triunfadora?. ¿ O Ustedes creen que Lili es una chica muy moderna y que se fue a hacer juegos eróticos sobre el escritorio de una comisaría para expermientar una nueva parafilia?

Hay un detalle que no he dicho: El caballero es jefe de la mamá de Lili.

jueves, 10 de enero de 2008


Bogotá Distrito Capital


Foto: Washington D.C., Kenilworth G.B. o Bogotá D.C.???


DEL EPISTOLARIO DE ALCIDES MONTES: TU SABES QUE YO SÉ PERO COMO NO ME LO HAS DICHO NO LO SÉ

5 de enero de 2008

Doña Ángela Becerra:

En estas vacaciones me leí una novela suya, “El Penúltimo Sueño”, que ya ha sido premiada con reconocimientos internacionales y observé que desde que apareció en 2005 se ha hecho cada mes una nueva reimpresión. La compré en Bogotá y ahora que estuve acá en mi pueblo, en Valle de Bravo, México, también la ví en la Librería Arawi, que es la única que hay, o sea, que debe ser una buena novela independientemente de cual sea mi opinión.

Durante los últimos años he leído poco, muy poco, por problemas de concentración. Cuando compré la novela, no tenía ni la menor idea de lo que iba a adquirir. Llegué a una librería en la Zona Rosa de Bogotá, y pregunté por libros sobre el conflicto armado colombiano o el narcotráfico. Los temas políticos y sociales son los que atrapan mejor mi atención. Ninguno de los que me mostraron me gustó y pregunté entonces por buenas novelas colombianas para no irme de vacío, y me trajeron esa, y la compré. Leí en la contraportada que se trata de una novela de amor que se desarrolla en Barcelona. Estuve a punto de no comprarla porque no son temas de mi interés: Ni las novelas de amor ni lo que sucede en Barcelona. Pero la compré.

El libro estuvo varios días en mis maletas… Fue y vino de Bogotá a Manizales, de Bogotá a México, de México a Valle de Bravo… Hasta que se fueron todos los visitantes y me quedé solo en esta casa de cinco alcobas en la mitad del cerro, comencé a leerla. Desde el principio la novela me cautivó. Las primeras doscientas páginas las leí como cualquier otra novela de suspenso, y las siguientes cuatrocientas, con un profundo sentimiento de angustia y desolación.

Doña Ángela: Con su novela me dio un mazazo en la cabeza. Esa falta de amor, a la que usted se refiere como vivir sin vivir, es la razón por la cual desde hace tiempo no logro concentrarme en mis lecturas. Los enamorados de su novela tuvieron un amor sublime desde su adolescencia, sin haber leído un solo libro, y yo ya he leído muchos, y nada de amor, así que por eso dejé de leer, y también la angustia existencial de vivir sin amor me impide concentrarme en las lecturas como debe ser.

Desde antes de leerla a Usted, doña Ángela, le vengo dando mil y un vueltas al asunto del amor y de la falta de amor; al igual que seguramente le dan vueltas al asunto millones de personas que no la han leído a Usted y probablemente nunca lo harán. En su novela queda plasmada con fuerza esa sensación y ese sentimiento que se llama amor. No propone ningún método para acceder a él. Ya sé que esa no era su intención. Pero por lo mismo cuando terminé de leer su libro me quedé en profundo estado de desolación.

Le cuento, doña Ángela, que ese día que compré su libro en Bogotá, iba pensando en una lejana historia que como todas las mías, no sé si en realidad fue de amor.

Ese día no hice mi reserva en el Hotel Dann Norte, así que tuve que desalojar. Los hoteles de una categoría similar tampoco tenían cupo, así que acabé con cierto disgusto en un hotel de tres estrellas, El Campín. La habitación me pareció demasiado pequeña y agobiante para estar ahí. Se me vino a la memoria el día que llegué al dormitorio que me habían asignado en la Universidad de Warwick, en Gran Bretaña, cuando fui allá a hacer mi Maestría en Economía, en 1986. Era un cuarto de tres metros de largo por dos de ancho. Cabía el catre y una tabla que hacía las veces de escritorio. Nada más. Aquel día en Inglaterra, dejé las maletas y salí despavorido, sin rumbo, tratando de hacerme a la idea de que viviría en ese espacio tan reducido durante dos años, yo, que estaba acostumbrado a vivir en una casas grandes, amplias, con hall, pasillos de distribución, varias salas de estar, unas para la familia, otras para las visitas, el despacho de mi padre, y muchas otras áreas más.

Acabé en Escocia huyendo de mi destino, de esa pequeñísima habitación que me daba pánico. Cuando regresé a la Universidad ya estaba preparado mentalmente para vivir en ese espacio. Al paso del tiempo pensé que el ser humano no necesitaba más espacio que ese para ser feliz, un espacio de tres metros de largo por dos de ancho, siempre y cuando de tarde en tarde oyese unos golpecitos en la puerta como los que daba mi amiga Sara. Entraba, y charlábamos y charlábamos, y creo que ahí fue que nos enamoramos, si es que eso fue amor, y creo que por haber huido de ese amor, o lo que haya sido, es que me he pasado la vida buscando otro amor sin haberlo conseguido hasta ahora, y ese es uno de los motivos por el cual veinte años después hice ese viaje a Colombia persiguiendo a los fantasmas del amor.

Con ese recuerdo de Inglaterra, entre dulce y amargo, salí de mi pequeña habitación del Campín, sin ningún plan concreto, más que vivir la calle. Caminar y mas caminar por el puro gusto de caminar ya que para mi algo tan sencillo ya implica un cambio sustancial en la rutina porque en México nunca lo hago por flojera, o porque es una ciudad caótica en la que siempre me muevo en automóvil, o por las dos cosas. A media cuadra, me topé con una cafetería de barrio, con unas cuantas mesas y una barra de madera, alta, donde despachaban dos muchachas alegres. Me demoré más de la cuenta, porque se desató un aguacero de tal intensidad frente al cual un artefacto tan útil como el paraguas servía de poco. Me dio la sensación que Bogotá tenía cierto toque europeo. En casas y edificios predomina la vista del ladrillo rojo al igual que en ciertos barrios de Londres y otras ciudades del interior de Inglaterra que conozco. En muchas avenidas y calles la altura de los edificios es similar, lo cual le da cierta elegancia al paisaje urbano, como en Paris, Madrid o Londres. La idea del toque europeo se reforzó más cuando entró una pareja a tomar una copa de vino con algún bocadillo, cuando entraron con aire casual dos muchachas jóvenes a charlar un rato y tomarse su cerveza, y cuando el lugar se llenó de gentes de todas las edades.

Escampó la lluvia y caminé en dirección a la Avenida Caracas, tomé el Transmilenio, y me bajé en la estación de la calle 85 que es la mas cercana a la Zona Rosa pero aún se debe caminar un buen trecho. Así, caminando por una ancha avenida, con árboles de poca fronda, edificios de tabique rojo, con banquetas anchas y algunas bancas para el descanso de los transeúntes, con mi chamarra de invierno y la bufanda puestas, con el paraguas en la mano, y sintiendo el frío en la nariz y en las orejas, me pareció de pronto que estaba en Londres, en invierno, y no en Bogotá.

Me senté a descansar, deleitado por el recuerdo de Londres, y el de Sara, y como en imágenes superpuestas, también se me venía a la mente mi paseo por Bogotá con Katerine, alrededor de un año y medio antes. Bogotá era Londres y Londres era Bogotá. Dejé fluir el recuerdo de Sara. El de Katerine lo deseché tan pronto como pude, porque el día anterior había regresado de Medellín, donde ella vive, y ella se me escondió y no la pude ver, porque sin yo saberlo su vida se había enredado entre tres extranjeros y dos colombianos, y uno de ellos, al descubrir ese enredo, juró vengarse y Katerine se me esfumó del celular, del Messenger y de todos lados. Si, doña Ángela, Katerine era una niña angelical, que yo pensé que había salvado de un destino de prostíbulo, pero en ese viaje a Medellín surgió toda la verdad, y la verdad es que yo conocí a Katerine en un lugar así, y que ella había ido ahí por tragedia y no por ambición, y que con el dinero mío ella montó un tallercito de artesanías en su casa en Bello, pero seguramente cuando vio las dificultades de una vida de lucha, y cuando se percató que yo no le cumpliría todos sus deseos materiales, y cuando recordó la facilidad con que me atrapó a mi con su historia de víctima y su cara angelical, decidió repetir el numerito que se tiró conmigo, hasta que uno de los colombianos con los que se enredó contrató un detective y posteriormente nos dio aviso a todos los demás. Pero yo juro que ese día que paseé con Katerine en Bogotá, ella todavía era inocente, y que iba enamorada de mi, y yo de ella, y que ese día de felicidad aún lo llevo en la memoria y en el corazón.

En esa banca, recordé mi día mas feliz con Sara. Salimos muy temprano de la Universidad y abordamos un autobús de dos pisos como los que hay en Inglaterra. Sigo sin entender, por cierto, porqué esos buses no se adoptan en todos los países. El Transmilenio le da al color pero no a la altura. El caso es que montamos al segundo piso, y por elección de ella, nos sentamos en la primera fila. Una sensación nueva, ver las curvas desde un vehículo aparentemente sin chofer y sin volante. Sara y yo éramos amigos y no teníamos por qué ir tomados de la mano. Ella tenía su novio en Bilbao y seguido hablaba de él. –Jésus esto, Jésus lo otro, así, con esa acentuación. Pero ese día no habló de él. Comenzó a hablar de cotidianeidades. De sus calcetas de rombos, de sus gustos por los peluches, de sus noches en los bares en Bilbao, de su platillo favorito: La merluza. Esas cotidianeidades me fueron atrapando por hermosas y por sencillas, sobre todo a mi, que siempre me había gustado hablar de cosas trascendentes y profundas, y que hoy me doy cuenta que ni eran trascendentes ni eran profundas. Que si la des-industrialización de Inglaterra, que si el futuro económico de México, que si la política determina la economía o viceversa. Un día, que estaba una chica ecuatoriana amiga de nosotros, salió el tema de la Conquista Española de América. Sara, con toda naturalidad, dijo: -Algo he escuchado que hicimos mal los españoles en el pasado. O sea que el tema de la Conquista ni le iba ni le venía. Justo es decirlo: Ella tenía un intelecto de privilegio, pero su interés era la econometría, y sobre eso solo hablaba con su amigo Peter, el danés, que estaba a su altura. Con nadie más.

Con mi amiga Sara viví algo parecido a un enamoramiento que desde mi particular punto de vista se basa en ilusionarse en las cosas cotidianas y diarias de la otra persona. –Que cocinará Sara hoy? Tortilla española o espaghettis? El encanto de Sara era hablar de lo banal, de lo cotidiano, de lo sencillo, del mar y de la Ría, porque como ya dije, ella era de Bilbao y vivía cerca del mar. Al final de las cenas, se ponía a cantar mientras fregaba los platos. Tal vez sería su costumbre. Yo pensaba que cantaba para mi. Un día me tocó a mi fregar la sartén mientras ella arreglaba la cocina. De chico, los domingos me tocaba lavar los platos en México, en la casa de mis padres, como parte de mi educación. Siempre odié hacerlo. Me daba asco la mezcla de restos de comida, burbujas de jabón y el agua caliente chorreándome en las manos. Esa vez que fregué la sartén de Sara, fue uno de los momentos mas dichosos de mi vida. Estaba dentro de su mundo, fregando su sartén! No cualquiera tenía esa prerrogativa, ni el tal Jésus, que estaba lejos, allá en Bilbao. Después de Sara, no he vuelto a fregar una sartén, pero ni por equivocación.

Así era mi relación con Sara ese día que fuimos a pasear a Londres. Fue un día de frío ligero, como el de Bogotá; fue un día de caminar y más caminar, de un pub al otro, de un cafecito acá y de una cervecita allá. Ese día le vi una cara distinta, unos ojos que me miraban distinto. Estaba enamorada de mi. Puedo jurarlo como juro lo de Katerine.

Le sigo contando, doña Ángela, por si le interesa. No hubo besos en ese día, mi máximo día de amor. En el tren de regreso, dormitamos felices, uno al lado del otro. Ella era cariñosa. De repente me sobaba la cabeza como a un bebé. Me sentía sencillamente en la gloria, caminando sobre las nubes. Me doy cuenta que ya caigo en la cursilería, algo que admiré mucho que Usted haya evitado en su novela. Pero Usted comprenderá, yo soy un jubilado que se las quiere dar de escritor…

Después de ese día de amor, vino el terror. Porque debo hacerle saber para que esta historia se pueda comprender, que antes de ser amigos, Sara y yo éramos conocidos nada más, dos estudiantes hispano-parlantes a quienes nos habían metido con otros más a un curso propedéutico para aprender inglés. Físicamente, ella no me gustaba. En realidad, lo más bonito de ella era su sonrisa y su tono de voz: No era sensual ni meloso. Por el contrario, era sonoro, con una sonoridad que dejaba los oídos rezumbando de alegría. No digo que gritara, no. Su voz era sencillamente sonora, y ella, una persona alegre. Del resto de sus atributos físicos, prefiero no hablar. Por respeto a ese amor que quien sabe si en realidad lo fue, solo diré para ilustrar cómo un espíritu hermoso se impone sobre un cuerpo que no lo es, que al principio el vello de sus brazos me parecía abominable y horroroso. Tampoco es que tuviera tanto, pero sucede que a mi siempre me han gustado las mujeres lampiñas, o con poco vello, tan solo un poquito, lo mínimo para que brillen con el sol. Cuando fui cayendo en el enamoramiento de Sara, ese vello negro en sus brazos, de pronto, un día, a trasluz, me pareció sensual, tierno, elegante…Mi Katerine en cambio tenía su cuerpo perfectamente lampiño.

Sara a casi todos nos caía bien. A los pocos días de conocerla, noté algo en su labio inferior. Era como un grano, pero ya reventado, seco, con un cráter al centro. Diagnostiqué de inmediato: Herpes. Recordé lo que había leído por casualidad en la revista TIME, pocos meses antes de salir de México, que se trataba de un virus, que se adquiría por contacto sexual o salival, que no era controlable, y que con facilidad podía recorrer el organismo humano, y alojarse en un nervio causando parálisis, o en el cerebro, causando ceguera, sordera y otros males mayores. Fui a Inglaterra con el firme propósito de no contraer ninguna enfermedad. Nunca investigué más sobre el herpes: Confié plenamente en la revista y además, antes no era como ahora, que cualquiera investiga lo que quiera a través del Internet. Así que la chica de Bilbao estaba descartada para cualquier lance amoroso: Por fea y por lo que acabo de comentar.

Por la forma de ser de Sara, mi amistad con ella creció, creció y creció. Chavalón, me decía, y así fui con ella a hacer la compra al supermercado, a lavar la ropa por primera vez, a cenar en la cocina de ella, a jugar tenis y a jugar squash. Fueron cuatro meses de compartirlo prácticamente todo. Sara pasó de llamarme chavalón y comenzó a decirme majito y ya sabe Usted doña Ángela que cuando hay algo de cursilería en el lenguaje hay algo más. Imagínese Usted como se me fueron transformando esas veladas en la cocina de Sara, a medida que crecía mi encantamiento por ella y al mismo tiempo crecía mi temor a un contagio accidental de su padecimiento a través de una pequeñísima gota de saliva. Logré salir de esa mezcla de amor y terror el día que me decidí durante una de mis caminatas nocturnas entre la neblina inglesa de que bien valía la pena unir mi vida a la de ella, y ya sabía yo que implicaba unir no solo nuestras alegrías sino también nuestros gérmenes, bacterias y virus.

La idea de compartir fortunas y tristezas no se me cruzó por la mente en aquellos días. Esos son miedos más contemporáneos y hoy estoy hablando de aquel entonces. Regresé a mi habitación de tres metros de largo por dos de ancho con la firme intención de declararle mi amor a Sara al día siguiente. Pero sucede que dar ese paso no fue tan sencillo como parecía porque cuando yo quería entrar en materia ella me cambiaba el tema o se escudaba en el pretexto universal de todas las mujeres cuando le quieren decir a uno que no, o sea que por enésima vez volvía al tema de que ella tenía novio y de que estaba muy enamorada, pero por su mirada yo sabía que no era verdad o al menos eso pensé.

Yo le pido doña Ángela que no me juzgue como un timorato porque bien sabía yo que un beso en la boca en el momento propicio era la solución para salir del trámite de la verbalización del amor por ella, pero dadas las circunstancias particulares de esta historia no podía yo dar ese beso sin sellar antes un compromiso mutuo de lealtad eterna, porque si yo contraía esa enfermedad de la que hablé no sería nada mas así como así, a ver si ya me entiende lo que le estoy tratando de explicar. Y vaya que si hubo varias oportunidades de darle ese beso en la boquita, y tan las hubo que ahora que relato todo esto haga de cuenta que la estoy viendo, con los ojos un poco entre cerrados y la boca un poco entre abierta. Al cabo del tiempo ese beso que nunca nos dimos comenzó a enfriar esa amistad o lo que haya sido, porque tal vez ella percibió rechazo de parte mía y yo percibí en ese intento de beso algo mucho mas grave que se llama traición.

Le estoy haciendo el relato de los hechos sin situarlos en su contexto. Decidí ir a Inglaterra a estudiar mi maestría allá por tres razones: El costo era mucho menor que en los Estados Unidos; la duración era de tan solo un año; y tenía yo la idea de que el esfuerzo intelectual para cursarla sería menor. No era tan solo una cuestión de pereza de parte mía sino que por aquel entonces tenía yo la convicción absoluta que mis estudios de licenciatura en México habían sido excelentes y que tan solo era cuestión de obtener un grado en el extranjero para que el mercado laboral me reconociera como un buen economista. Obtener ese grado sería tan sencillo cómo tramitar la licencia para conducir: Ya sabía yo manejar muy bien y solamente hacía falta un documento que lo certificara. Fue un error de cálculo colosal.

Me admitieron en la Universidad de Warwick sin que estuviese yo al tanto de que por aquellos años contaba con la segunda facultad de economía más reconocida en la Gran Bretaña y en algunas disciplinas se peleaba el primer lugar con Cambridge y Oxford. El primer día de cursos me di cuenta de que yo y otros dos italianos éramos los mayores del salón. Después del primer mes me di cuenta de que mi formación en México era muy deficiente en cuestión de matemáticas, ya que nunca había yo cursado ecuaciones diferenciales dinámicas y esas eran el pan nuestro de cada día. Y finalmente me di cuenta de que la teoría económica había avanzado mucho desde que había terminado mi licenciatura hacía seis años. En todas las materias se aplicaban los avances en teoría de juegos y teorías de la información. Ello requería de matemáticas muy complicadas que sencillamente yo no conocía. Dos o tres meses después de mi llegada a Inglaterra, la posibilidad de fracasar en mis estudios de maestría era real. Pero por ningún motivo debía yo fracasar. No podía llegar derrotado a México de esa manera. Sería un estigma y el final de mi carrera como economista.

Me salvó el paisanaje. Había dos mexicanos en el programa doctoral que habían cursado la maestría un año antes. Me dieron consejos, tareas y ejercicios, y estrategias de preparación para los exámenes en cada etapa. El esfuerzo intelectual fue gigantesco. Al final aprobé pero el costo personal fue altísimo.

Mientras que yo luchaba con todas mis fuerzas para no hundirme, mis compañeros más jóvenes competían por los primeros lugares, para posicionarse adecuadamente para solicitar becas que les permitiesen seguir estudiando el Doctorado y finalmente, lograr una de las pocas plazas disponibles como economistas en instituciones tales como el Banco de Inglaterra. Ya en aquel entonces era frecuente el desempleo en Europa inclusive para jóvenes con títulos de doctorado. Sara estaba en esa lucha. España no era la excepción. La vida universitaria era similar a la de un monasterio. Con la diferencia de que es más difícil estudiar que ponerse en oración, pienso yo.

La mente humana es difícil de entender. Mi experiencia es que la mente se vuelve obsesiva si la fuerza uno para ponerla a pensar. Al bañarme, al caminar, al dormir, se me aparecían ecuaciones y razonamientos…El subconsciente no dejaba de trabajar una vez que exhausto dejaba mis largas horas de estudio. Así entre el conciente y el subconsciente se fue dando el proceso de aprendizaje de cuestiones al principio incomprensibles.

Dentro de esos círculos de pensamiento constante, estaba Sara tanto en los procesos concientes como en los subconscientes. Una noche comencé a sentir angustia. Traté de serenarme. La angustía crecía. Racionalmente traté de analizar, de discernir, de serenarme. Imposible. Angustia por Sara? Angustia por los estudios? Angustia por ese ambiente universitario tan intelectualizado y enfermizo? El corazón me latía cada vez mas aceleradamente. Entré en pánico. Recuerdo que mi último pensamiento de esa noche fue que iba a morir. Cuando la angustia llegó a su punto máximo, viví la única experiencia mística de mi vida. La Virgen de Guadalupe estaba ahí, no se dónde, pero estaba ahí, tengo la certeza absoluta de haberla visto, y de inmediato me volvió la paz. Me dormí.

Ya divagué lo necesario para llegar al final, doña Ángela. El beso a Sara sería mi máximo acto de amor por ella. Necesitaba que ella así lo entendiera. Y que después de ese beso no podría haber ninguna marcha atrás. Ninguna. Ese beso tendría que sellar nuestro destino por toda la eternidad. Tanto el mío como el de ella. Un día caminando nuevamente entre las neblinas de la noche me percaté que ese pacto de amor y solidaridad eternos sería imposible porque estaría basado en la traición. Si, adivina Usted, doña Ángela, sería la traición de Sara a su novio Jésus. El mismo quien, según mis razonamientos, habría hecho un pacto similar con ella antes que yo. No, sencillamente, entre Sara y yo, no podría haber beso.

Esa noche la neblina del camino de Kenilworth aclaró mi pensamiento. Lo que siguió después fue sencillamente horrible. El amor se nos escurría de entre las manos sin que hiciéramos nada por evitarlo. De tanto convivir podíamos leernos los pensamientos. Un día ella se percató que yo ya sabía lo del herpes sin que nunca lo hubiésemos hablado, pero como nunca me lo dijo, actué como si no supiera, hasta que fue imposible seguir actuando así, pero tampoco se podía actuar como si en realidad me lo hubiese dicho, porque no me lo dijo. Me lo insinuó pero no me lo dijo. Yo nunca le dije "te amo" y supuse que ella lo sabía, pero como no lo dije, en realidad no lo pudo saber. Tampoco me dijo ella nunca "te amo" lo cual aún hoy es una mera suposición. Me dijo mil veces que amaba al novio, lo cual dudé y sigo dudando, pero tampoco dijo nunca lo contrario. Ese juego de saber y no saber, de suponer y presuponer, me dejó agotado emocionalmente. A ella posiblemente también. Una mirada dice mas que mil palabras. Pero las palabras necesarias se tienen que pronunciar fuerte y con todas sus letras. Si lo quiere ver así, esa fué la gran lección.

Veinte años después, vengo a darme cuenta que la neblina del camino de Kenilworth me nubló la mente. Nos faltó madurez, a mí, a mis 28 años, y a ella, a sus 22. Tan fácil que hubiese sido entablar una dinámica de comunicación directa, en lugar de jugar por tantos meses el juego de que “yo sé pero tu no sabes que yo sé”, “tu sabes que yo sé pero como no me lo has dicho no lo sé” y así consecutivamente.




En aquella banca en Bogotá, no pensaba en nada de esto. Pensaba sencillamente en un lejano amor.



Doña Ángela: Su novela ha sido clasificada como “idealismo mágico”. A mi me han dicho que actúo bajo el “realismo cínico”. Le expreso mi más profunda admiración hacia su persona, sin esperar que Usted sienta ninguna admiración hacia mía, porque sencillamente esas dos admiraciones no pueden ser consistentes desde una perspectiva lógica. Apelo tan solo a la comprensión humana de quien escribió una bella novela de amor. Respetuosamente,

Alcides Montes

viernes, 21 de diciembre de 2007

La Niña Cincomesina

PARA LOS AMIGOS Y AMIGAS QUE LLEGARON BUSCANDO ALGO DISTINTO A LO QUE ES UN CUENTO, LES DEJO EL LINK, CONEXCOL, SUERTE. OJO: PONGAN FILTRO FAMILIAR DESACTIVADO

LA NIÑA CINCOMESINA
Diciembre de 2007

Llegó un hombre a un bar. No había muchos de ese giro en Manizales, una ciudad tranquila y relativamente pequeña. De acuerdo con las normas de la casa, cada una de las chicas fue a presentarse con el cliente. Dijeron su nombre y posaron por un instante frente a él.

–Llegó un hombre muy feo, le dijo una a otra.

Días antes, ese hombre, en otro lugar, en “La Piscina” en el barrio El Chapinero de Bogotá, mandó llamar a una chica de 18 años. “Barely legal” como dicen en inglés. Quería irse con ella. Pero ella se negó.

-Usted me hace recordar a mi abuelo, y no le puedo faltar el respeto a él.

Se negó y se siguió negando. El hombre se levantó tranquilamente, le dio una propina a la muchacha, pagó su cuenta y se fue. Desde meses antes presentía que algo así podría llegar a sucederle. A la salida, frente a un espejo de los muchos que hay en esos lugares, se vio como un hombre mayor. -Soy medio viejo, medio tullido, feo, calvo, canoso, y cada vez más arrugado, pensó para sí.

Esa chica le había dicho algo más:

-Con Usted, no disfrutaría ni sentiría nada.

Le sorprendió más este comentario que el primero que le había hecho. Las chicas prepago quieren “sentir”. Quieren “venirse”. -Las mujeres tienen ese derecho, ni quien lo discuta, y para uno, es mucho mejor a que se tiren como una vaca. Pero también las que cobran? En eso pensaba el hombre cuando le entró la ansiedad porque ningún taxi se detenía...hasta que por fin uno lo levantó y el chofer le explicó que el barrio era peligroso, frecuentado por "traquetos", sicarios y borrachos comunes.

Eso fue unos días antes de que el hombre llegara a Manizales. Había ido ahí a conocer a una muchacha que era su amiga en el Chat del Internet. Cenaron. Seis meses de contarse sus vidas en el Chat habían servido pero la relación “cara a cara” apenas tendría que comenzar. Al terminar la cena el hombre se sintió otra vez solo, y por eso se fue al bar, con la inquietud de que no fuera a suceder lo mismo que en El Chapinero, donde le hizo recordar a su abuelo a una muchacha.

El no se dio cuenta cuando una le dijo a la otra que había entrado un hombre feo. La chica a la que se lo dijeron le entró curiosidad, y aunque lo vio feo, tuvo un presentimiento: -El me llevará y me la pasaré bien. Se ve con clase. El hombre ya tenía sentada a su lado a una chica de 18 años, como para sacarse la espina. Cuando vio entrar a la otra muchacha, el también tuvo un presentimiento: -Con ella me la pasaré mejor. No preguntó su edad, costumbre rara en él. Charlaron un rato y partieron en el taxi, primero al cajero de Bancolombia, después al Hotel Carretero. La negociación había resultado muy sencilla, una vez que ella le dijo a él: -Yo no soy mala. Se puso fin a la odiosa discusión de cuántos pesos por cuánto tiempo y por qué servicio, sin que los términos y condiciones hubiesen quedado claras para ninguno de los dos.

El hombre había bebido y tenía más ganas de dormir acompañado que de tener sexo. Llevaba varios días de viaje en un recorrido por distintas ciudades de Colombia, elegidas un tanto al azar. En ningún lado conocía ni conoció a nadie. Por eso abrazó a la chica y se durmió. Necesitaba con urgencia el calor de la espalda de una mujer mientras dormía. A diferencia de otras ocasiones, no tuvo el temor de que al despertar, ella no estuviese y se hubiese llevado sus objetos de valor. Claro, el sobre con la fajilla de los dólares y las tarjetas de crédito estaban resguardadas en la caja de seguridad, pero en la habitación estaba la cámara digital, la videocámara y el computador. En parte ella le dio confianza y en parte, llevaba las cámaras porque iba a ver a una amante en Medellín, y no fue para allá, a pesar de haber planeado meticulosamente ese encuentro, sencillamente porque la amante nunca le contestó el celular, porque como se enteró después, ella se había enredado con alguien más, y así las cosas, las cámaras ya eran un estorbo y no el preciado objeto que eternizaría sus momentos de felicidad.

Despertó y acarició el cabello de la chica que aún dormía. Por primera vez la observó bien. No era hermosa ni tampoco fea. Era joven pero no muy joven. Hicieron el amor. El hombre lo disfrutó; la muchacha también a su manera. Lo que le pareció mas agradable fue la charla que tuvieron después, escuchando las noticias matutinas del Canal Caracol, y saboreando el desayuno que llegó a la habitación. La chica sacaba la charla con mucha espontaneidad. El hombre llevaba ya varios días de hablar poco, casi nada más lo indispensable con los empleados de hoteles, taxis, líneas áereas, y restaurantes. Claro, habló con la chica de Internet durante la cena, pero no lograron romper el hielo en ese primer encuentro. Ahora, la charla mañanera lo deleitaba, porque habló de todo y no habló de nada. Después de diez días, tenía por fin una conversación que le pareció agradable, sin tener que desempeñar ningún papel, sin tener que dar una buena impresión, sin tener que negociar nada.

Al hojear el diario dijo ella: -Yo siempre les mando besos a los soldados cuando los veo pasar. Están tan solos allá en la montaña. El hombre se identificó con los soldados. El casi siempre se sentía solo.

Ella nació cincomesina. El asunto salió a relucir porque su fisonomía es un tanto peculiar: Tiene un clítoris prominente y muy alejado de la vagina, lo cual planteó problemas técnicos a la hora de hacer el amor. Como ella quería sentir, disfrutar y venirse, su mano tuvo que entrar en acción. El hombre no le dio importancia al asunto, porque le tenía totalmente sin cuidado si la chica buscaba el orgasmo vaginal o el orgasmo clitoriano o la mezcla de los dos. De muy pequeña, la familia la llevó a ver médicos y más médicos, porque no se veía muy normal. Ella recuerda que algún doctor le dijo que había la posibilidad de que ella fuese hermafrodita, porque claramente, la vagina estaba ahí, pero los ovarios no estaban en su sitio, y ese clítoris prominente confundió al galeno con el pene de un bebé, eso sí, pequeñito, inclusive para ser de bebé. Pasaron los años y pasaron los doctores, y el diagnóstico de hermafrodita quedó superado, y con radiografías y mas radiografías le explicaron hasta el cansancio los rasgos tan peculiares de su fisonomía, que no son tan graves para hacer el amor, pero si le impiden tener bebés. Salió también en esos exámenes que tiene fuera de sitio el riñón. –El que se case conmigo tendrá que pagar tres cirugías: La del riñón, la de los ovarios y la de la vagina. Prácticamente me tendrán que volver a hacer. De tener la plata, es decir dinero, ella se operaría de inmediato:

-Si, pero comenzaría con la nariz.

Tiene una jiva. Al hombre le causó gracia que ante semejantes problemas de la chica, ella antepusiera la estética a la funcionalidad. También se haría los pechos más grandes. Y ya después, corregiría el problema del riñón, porque ese le causa un dolor permanente, y finalmente los otros dos.

Desde niña fue bonita. La buscaban mucho los niños en la escuela por ese color de ojos que ella tiene, que a veces se ven verdes y a veces se ven azules. –Los tengo verde-azules, corrigió al hombre con una sonrisa. Y también por su piel morena clara y su cabello tupido, largo, lacio, de un hermoso color marrón. Al crecer ella y volverse mujer, la situación económica de su familia no era buena, sencillamente, porque nunca lo fue. La madre siempre ha sido empleada doméstica, y cuando nació la niña cincomesina, el marido la abandonó. No estuvo dispuesto a afrontar todos los gastos, cuando miró a la niña dentro de la incubadora.

–A veces tengo el sueño de que mi padre me vendrá a buscar, y que será un hombre rico, próspero. Pero no creo que eso vaya a pasar.

Nació en Cali y se crió en Pereira. Ella, bonita, tuvo un noviazgo hermoso. –De esos que das un beso largo, largo, y no necesitas nada más. Pero otros señores se fijaban en ella. Le hacían obsequios. La coqueteaban. Sin darse cuenta, cayó en el sexo por amor. Cuando colocó su anuncio en Internet, se convirtió oficialmente en chica prepago. –Ahora no sé que seré. Pre-puta, había dicho la noche anterior, entre sonrisas. Porque las prepagos no trabajan en bares. Solo a domicilio.

Así, entre tema y tema, se bañó el hombre y se bañó ella. Fue cuando le dijo: - Por qué no te rasuras ahí? –Ahí? –Si, ahí. Que porque es mas higiénico. Que lo mismo que piensa el hombre de los pelos íntimos, también lo piensa la mujer. El hombre estaba divertido con todos estos temas. –Vaya charla, pensó el, igual figura una hermafrodita, un soldado anónimo, el sabor del jugo del desayuno, las ofertas de empleo del diario, la historia de un noviazgo hermoso, las peculiaridades de un oficio tormentoso, y la igualdad sexual entre hombres y mujeres en materia de depilación…

Desayunaron y salieron del hotel para ir a pasear. Manejando el auto por una estrecha carretera que sube hacia el Nevado del Ruiz, viendo los llanos, llanuras y montañas de verde intenso, sintió de pronto lo maravilloso del momento que la vida le daba. Le hacía falta ver esos paisajes y tener esa compañía. En los Termales del Otoño ambos se metieron a la piscina de aguas de manantial, a cuarenta grados de temperatura. Se relajaron aún más. Se tomaron fotos. Ahora, sin hablar mucho, se dieron cuenta que el embrujo estaba por terminar. Al caer la noche ella tendría que estar de nuevo en el bar. El llegaría una vez más a dormir solo en su habitación.

-Tan fácil que es tener compañía, pensó él, al apagar la luz. En lo que esperaba a que llegara el sueño de esa noche, comprendió la trama de su soledad. –Pones requisitos y más requisitos. Siempre buscas chicas como cromos de calendario y anoche que le diste mas importancia a la simpatía que a su aspecto, mira que bien te fue. Sonrió. Pensó que después de todo aún sería posible encontrar una salida al laberinto de su soledad.





lunes, 5 de noviembre de 2007

CARTA A LA CIUDAD DE MÉXICO



CIUDAD DE MÉXICO: UNA GEMA CAYÓ DE TU CORONA

Nunca te había escrito una carta. Tu sabes que diario reniego de ti por el tráfico aborrecible que me haces padecer. Acuérdate de lo que me hiciste hace seis meses: Llovió un poco más de lo normal, es cierto, y se inundaron algunas de tus principales arterias. Yo no lo sabía, aunque debí intuirlo. Ingenuamente tomé mi carro por la noche después de cumplir con mi jornada laboral, crucé con toda normalidad la Colonia del Valle, recorrí unas callecitas de Mixcoac que desembocan a Patriotismo, más adelante di vuelta en San Antonio y tomé Periférico, dirección norte. Ahí comenzó mi sufrimiento. Tardé casi media hora en avanzar los dos kilómetros que hay para llegar a la altura del Viaducto, otra media hora en avanzar los 500 metros para llegar a la salida de Periférico y Reforma, y dos horas más, sí, dos horas más, para llegar a mi casa. Hice casi cuatro horas en un trayecto en el que, tu lo sabes bien, no debí haber demorado más de media hora a una velocidad promedio de 40 km/hr.

Recuerda también que por poco me conviertes en un delincuente, cuando me bajé fúrico de mi auto en medio de la lluvia para reclamarle a una señora que me había dado un recargón con su campera por segunda vez consecutiva. –Deje de darle de golpes a mi carro, le grité. –Avanza y mueve tu carro, me gritó a su vez. Fuera de mí, le volví a gritar, qué como quería que lo moviera, que por esa maldita calle no se podía avanzar, y que llevaba tres horas tratando de avanzar y nada más no avanzaba nada. –Apaga tu cigarro que te va a dar cáncer, me dijo burlonamente. En ese instante sentí el impulso de aventarle el cigarro en su cara, ó sacar mi llave de cruz para aporrearle el cofre a garrotazos. Por fortuna los carros adelante del mío se movieron unos metros, serían tres o cuatro, pero suficientes para que todo el río de carros que venían detrás de mi y de la señora hiciera sonar sus bocinas. Yo solo, desafiando un río de luz que provenía de miles de vehículos que en la oscuridad no percibía, entré en razón, me subí a mi carro, y avancé dócilmente los cuatro metros que tenía libres…Ya después medité sobre cómo había sido posible que yo, siendo una persona tan tranquila, hubiese estado a punto de romperle la cara a una señora a varillazos. Cuando llegué al Puente de Tecamachalco, me di cuenta que ahí estaba la causa del atorón: El Puente estaba inundado.

Si, leíste bien, mi querida Ciudad de México. El Puente estaba inundado. Tu sabes bien que no tienes ningún río que te atraviese y mucho menos uno que aumente tanto su caudal como para llegar a inundar un puente. Tu sabes que los ríos que dicen los historiadores que tuviste alguna vez cuando eras Valle de México, están todos entubados. Tu sabes que ese puente que se inundó es nada más para cruzar una barranca, bastante profunda, por cierto. Tu sabes que ese Puente se inunda porque tiene las coladeras tapadas con la basura que tiramos todos tus habitantes…Yo a veces tiro mis colillas a la calle, pero sigo sin asimilar como es posible que se te inunden los Puentes: Debería bastar con hacerle más hoyitos en el piso para que drenaran, pero no, nadie se los hace, porque en el caso de ese Puente, la mitad queda en el Distrito Federal y la otra mitad en el Estado de México, o sea que una mitad es gobernada por el PRD y la otra mitad por el PRI, y evidentemente la barranca que está abajo es gobernada por el Gobierno Federal, porque se trata de un cauce de agua que por definición constitucional es propiedad de la Nación.

Yo sé que no es tu culpa, mi querida Ciudad de México, que tengas divisiones administrativas tan absurdas, que la democracia te haya generado problemas adicionales de coordinación entre lo que se dice que eres, la Ciudad de México, y lo que supuestamente no eres pero también eres: La Zona Conurbada del Estado de México. Yo sé que somos 20 millones de habitantes en total y que tu nos das abrigo a todos, que todos queremos manejar un auto, que a nadie nos gusta pagar impuestos, que por lo mismo no hay dinero para limpiarte los drenajes y que por eso una lluvia más fuerte de lo normal te desquicia a ti la circulación y a mi me crispa los nervios.

Pero tu sabes, Ciudad de México, que a pesar de todo te quiero y que me traes gratos recuerdos. Tu sabes el orgullo que siento de formar parte de ti cuando te admiro desde la ventanilla de un avión antes del aterrizaje…Eres un mar de luz interminable…de repente veo unos islotes oscuros, algunos con formas irregulares que pienso que serán cerros pero ignoro por dónde pudiesen estar, y otros con formas rectangulares, que no sé si serán tanques de tratamiento de aguas negras ó alguna otra cosa que no he logrado investigar. O sea que no te conozco bien, Ciudad de México, a pesar de tantos años de convivir juntos. Muchos de tus secretos no me interesan, te lo digo de verdad: Qué hay en Chalco, Atizapán, Coacoalco o Iztapalapa me tiene sin cuidado…Habrá casas, calles y comercios, me da igual. Con lo que conozco me parece suficiente.

De tus límites hacia el Sur, no me interesa nada más allá del centro comercial de Perisur; al Norte, nada más allá de Ejército Nacional; al Oriente, nada más allá de tu Zócalo majestuoso, y al Poniente, me interesa todo, porque vivo por ahí y porque desde ahí salgo hacia la carretera a Toluca que me trae a mi queridísimo pueblo de Valle de Bravo. Tu sabes que he descrito uno de los cuadrantes mas interesantes de ti, de América Latina y del Mundo. Quedó dentro la Ciudad Universitaria y el Estadio Azteca, la mejor parte de la Avenida de los Insurgentes, el Corredor Reforma-Zócalo, tu Centro Histórico de donde proviene tu apodo de Ciudad de los Palacios, la Alameda, tus principales parques, museos y monumentos…Solo se sale del cuadrante que describo la Torre de PEMEX, la más alta de México, lo cual no me preocupa porque no acabo de descubrirle un atractivo a esa Torre…El día que subí hasta arriba al comedor ejecutivo en los pisos más elevados, solo vi entre la neblina y una espesa capa de smog, unas manchas negras y tanques oxidados de lo que fue la Refinería de Azcapozalco…Se me sale del cuadrante la Basílica de Guadalupe y el Aeropuerto Internacional, pero no hay problema: Los concibo como islas cercanas en el mapa del cuadrante.

Ciudad de México: Como sucede con las damas, que de algunas nos gusta su sonrisa, de otras su cabello y de otras sus piernas, de ti solo me gusta el cuadrante que ya mencioné. Pero tu sabes mejor que yo que cada uno de los 20 millones de habitantes tiene su cuadrante favorito dentro del cual se mueve. Ninguna parte de ti se queda sin admiradores.

Empecé diciendo que reniego de ti y luego dije que me traes gratos recuerdos. Hice la digresión del cuadrante, porque ahí ubico los gratos recuerdos. Fuera del cuadrante eres una auténtica pesadilla, un invento de mentes diabólicas. Ni contratando por concurso a los peores arquitectos del mundo y juntándolos en un comité, te habrían podido diseñar de una manera más absurda.

Pero mi cuadrante alberga bellas colonias y solo diré mis favoritas: La Colonia Roma, con sus calles con camellón al medio y palmeras majestuosas; la Condesa, igualmente llena de árboles, la Colonia Juárez a los que muchos le nombran la Zona Rosa, y Polanco, la única zona residencial de alto lujo que tiene al mismo tiempo los mejores comercios, sobre todo, en la elegantísima Avenida Presidente Masaryk. Muchas tardes he pasado en los restaurantes que tienen mesas sobre las banquetas en alguna de estas colonias, tomando ron, y disfrutando de los ruidos y escenas de mi ciudad. Desde luego son escenas burguesas porque así es por definición mi cuadrante: Pasan los BMV´s, los Mercedes Benz, los Mini-Cooper y a veces uno que otro Ferrari, con hermosas chicas al volante ó del lado del conductor. Se detienen en busca de los valet-parking, quienes solícitos y serviciales se acercan a recibir el auto, se bajan las parejas, los grupos de muchachas y muchachos, y se dirigen con arrogancia hacia alguno de los capitanes de meseros, pidiendo mesa.

Todas las cosas, al igual que las personas, tienen su momento en el que lucen mejor. Las mujeres cuando salen de la ducha, con el cabello húmedo, con alguna gotita de agua en el brazo, llenas de frescura. Los carros, cuando mejor lucen, es al comenzar a caer la noche, cuando encienden los cuartos de sus faros, que despiden una hermosa luz ámbar ó naranja, dependiendo del modelo, y la última luz del atardecer ilumina todavía perfectamente su figura. Sin moverme de mi mesa, el paisaje cambia continuamente, con los ires y venires de las gentes y de los autos, con el movimiento gradual de las sombras conforme avanza la tarde, que en ocasiones, permite descubrir un bello rostro que instantes atrás, era imperceptible a causa de la deslumbrante luz del sol. Al caer la noche, el espectáculo se vuelve más monótono, el movimiento baja, y es el momento de irse para otro lado. Porque ya para entonces el ron que se consumió durante la tarde está un poco subido a la cabeza y de ver tanta mujer hermosa, la neurona está también alborotada. Y tu, querida Ciudad de México, ofreces tantas opciones…

Me remonto unos veinticinco años en tu pasado y en el mío, Ciudad de México. -Vámonos al Gema, proponía alguno de los comensales amigos míos. Propuesta irresistible en aquel entonces. Hoy, querida Ciudad de México, ofreces una gama mucho más amplia de posibilidades, pero perdiste al Gema, y lo perdiste para siempre. Perdiste al Gema y su concepto. No te culpo. No fue cosa tuya ni de tus gobernantes ni de tus habitantes. Sencillamente las cosas pasaron como sucedieron.

En las épocas de esplendor del Gema, lejos, muy lejos, se gestaba el virus que lo destruiría, como bar y como concepto. En tierras africanas, según he sabido después, la convivencia del hombre con los monos hizo que al paso de las generaciones, un virus inocuo, como esos que provocan gripa, mutara en un virus mortífero y letal. Hay quien afirma que fue producto de la zoofilia, es decir, de la práctica sexual de los humanos con esos animales. El hecho es que ese virus comenzó a esparcirse y mientras se circunscribió al Africa, no fue noticia, porque en ese continente la gente muere por muchas causas que a la civilizada Civilización Occidental le tienen sin cuidado. Algún día, no se sabe ni se sabrá con precisión cuando, un viajero europeo, cuyo nombre tampoco se conoce ni nunca se conocerá, llegó al Africa por un motivo también desconocido, que pudo haber sido de negocios o de turismo, pero eso no es lo fundamental.

Lo importante es que a ese viajero, le pasaba lo mismo que a un tipo que fue colega mío: -Imagínate, Alcides, aquella negra joven, de pechos firmes y pezones grandes, echada sobre el escritorio, y yo, haciéndole el amor, viendo pasear a las jirafas a través del ventanal. De esa manera, o de otra muy similar, llegó el virus letal a Europa. Diez, veinte, treinta tipos, morían en Europa a causa de un virus desconocido que atacaba su sistema inmunológico, y cundió la alarma mundial. Con las defensas destruidas, cualquier gripe normal o diarrea infecciosa podía matar a esos infelices infectados con el virus. El Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida, o SIDA, se dio a conocer así a escala mundial. Lo peor de todo, pues enfermedades hay muchas, era que se trataba de una que se contagiaba a través del contacto sexual.

En esos primeros días después de la aparición del SIDA, la vida del Gema siguió con toda naturalidad. Pero cada vez era más frecuente la alusión al tema por parte de algún parroquiano. Al principio era fácil dar una respuesta tranquilizadora. –Al fin que ese virus no ha llegado a México…solo le da a los maricones, a los drogadictos, y a los negros. Por cuestiones que desconozco, los grupos vulnerables al principio eran esos y nada más que esos. ¿Sería bisexual aquel viajero al Africa del que nada se sabe? Y por esa razón el virus comenzó a incidir sobre todo en la comunidad homosexual? Y a parte, habría alguna correlación entre la homosexualidad y la drogadicción? Todo el mundo se hacía esas preguntas, hasta que un día, se dejaron de hacer, por irrelevantes: Se hacían públicos cada vez más y más casos de mujeres infectadas por el virus. Ahora toda la población mundial estaba expuesta! A partir de entonces, el Gema vivió una muerte lenta, igual que si le hubiese dado SIDA: Cada vez iban menos clientes, menos chicas, y sobre todo, para la ruina de la casa, cada vez menos clientes se llevaban a las chicas a los hoteles de los alrededores. Un día, el Gema dejó de abrir. No sé cuando, porque yo también dejé de ir. Permaneció así, cerrado, con sus ventanales polarizados cada vez mas sucios y con su fachada cada vez más descuidada, alrededor de unos veinticinco años. Como los muertos de SIDA, era un cadáver insepulto al que nadie quería tocar. Tu debes recordar bien el lugar, Ciudad de México: Estaba en la esquina de la Avenida de los Insurgentes, Centro, esquina con Alvaro Obregón. Tu debes saber de muchos otros lugares que sufrieron la misma muerte, que yo no conocí por no haber estado ubicados dentro de mi cuadrante.

El cliente era un auténtico rey; era más que un jeque árabe; tenía en vida lo que a un suicida musulmán se le tiene prometido tan solo hasta que llegue al Paraíso. Claro, no eran 50 mil vírgenes, eran menos que esa cantidad, y tampoco eran vírgenes. Pero estaban ahí, muchas chicas, jóvenes, hermosas, semi-desnudas, sonrientes, listas para agradar al rey, que era el cliente, en cuánto él se decidiese a llamar a alguna. Y en esta vida. Sin necesidad de resucitar en una siguiente.

Sin riesgos. Sin riesgos de acabar detenido por manejar hacia el hotel con unas copas de más, porque no había ese invento del alcoholímetro que se aplica ahora, por el cual detienen al conductor entre 24 y 48 horas sin derecho a salir libre bajo fianza. Y sobre todo sin riesgos de contraer una enfermedad de contagio sexual que no tuviera cura. Fue una brevísima ventana histórica que hubiesen deseado vivir los libertinos de todas las Edades de la Humanidad: Los pocos años que pasaron entre la derrota final de la mortífera sífilis, y el surgimiento de ese nuevo virus igualmente mortífero que se llama SIDA. No sé cuantos años duraría esta etapa de oro del libertinaje. Solo puedo decirte, mi querida Ciudad de México, que a principios de los años ochenta no había ni temor a la sífilis ni temor al SIDA ni temor a nada. Nada, quiero decir, que no pudiese ser curado con unas oportunas inyecciones de penicilina.

Llegaba uno pues al Gema y se instalaba en compañía de los amigos. Se pedía la botella. Se pedían los hielos. Se pedían los refrescos para combinar al gusto la bebida. –Joven, tráigame limones. Se echaba el ron al fondo, después el hielo, luego se exprimía el limón y se meneaba el vaso para “quemar” la cuba. Quién no sepa de lo que hablo que lo haga, para que aprenda cómo mejora el ron. Chicas subían y chicas bajaban. Dizque al camerino. Pero no: El Gema lo diseñó un arquitecto genio. Conforme subía la chica, uno la observaba con un ángulo diferente, hablando en sentido estricto. Si el objeto de atención en Planta Baja era la falda, por no decir el trasero, a media escalera la falda ya quedaba a unos 45 grados del ángulo visual original y un poco más arriba, ya no se apreciaba la falda sino más bien el calzoncillo de la dama. Ilustre ciudad de México: No me vayas a preguntar dónde es que estaba yo sentado. Te digo que El Gema lo diseñó un genio: Había espejos por todos lados, lo sabes bien, así que ni se te ocurra venir a cuestionarme lo que afirmo. Ni tampoco me preguntes por qué subían tantas veces las chicas al camerino. El arte de su seducción estaba a la altura del talento del arquitecto anónimo que diseñó la escalera, quien de no haberse dedicado al giro rojo, hoy sería más renombrado que nuestro ilustre Juan Barragán.

A media noche el lugar estaba lleno a reventar. Los clientes sentados y las chicas de pie. Nunca estáticas: Sabían cómo llamar la atención. Coqueteaban con todo su cuerpo, seguían el ritmo de la música, repartían sonrisas a quien las mirase… Los clientes con las miradas fijas, cargadas de lujuria y de deseo, imaginando, calculando las consecuencias de una noche más de excesos, de llegar tarde a casa, de perder el sueldo del mes, hasta que el espíritu animal se rebelaba, se perdía la conciencia de todo lo demás, lo que no fuese el objeto del deseo, y el mercado de la carne comenzaba a funcionar. Uno por uno, o todos a la vez, los clientes llamaban a las damas a las mesas, para sentirlas de cerca, para saber su trato, para sentir la excitación creciente con el contacto de esa piel, la de un muslo, la de una mano…y decidir por fin, marcharse con ella al hotel cercano y terminar ahí con esa excitación. Cada cliente es diferente y cada chica también. Algunos, con la primera que les gustaba se iban. Hay cerebros que sencillamente no pueden aguardar. Otros, los analíticos, las veían a todas, y no se conformaban sino con la mejor. Alcides veía una, luego otra, charlaba con una y luego con otra. Por lo general tardaba en decidir. Las chicas igual: Unas pasaban de mesa en mesa, insistiendo, perseverando, tratando de agradar, o de despertar el instinto animal que les daría el dinero, porque para buscarlo es que estaban ahí.

Otras, cruzaban el salón con decisión, como si supieran exactamente hacia donde dirigirse. Bien que lo sabían: Irían ahí donde encontrasen esa mirada del hombre que al verla no podría resistirse más. Tenían una mirada escrutadora, pero no obsesiva, no delatadora, como la del cliente. Si la encontraban, listo, y si no, se refugiarían temporalmente en algún lugar, en la cabina del sonido, en el camerino, ó donde fuera, pero no sobre-exponerse. No aparentaban estar buscando nada, sencillamente pasaban con un aire de naturalidad, como la muchacha que cruza un corredor de la escuela ó el andén del tren. Alcides, ya solo, bebiendo ron, pues sus amigos se habían marchado ya, ve de pronto una muchacha alta, vestida de blanco, delgada. La ve como una aparición. Tan grande es su excitación que no charla, no pregunta, saca la tarjeta de crédito y ya. Veinticinco años después, Alcides no recuerda como la pasó después. Solo recuerda que la semana siguiente volvió al lugar, al Gema, y que sucedió lo mismo: Escudriñó a una y mil muchachas y cuando cruzó el salón una chica, volvió a sentir ese mismo impulso: -Con ella. Y ya después se dio cuenta que era la misma chica de la vez anterior, aunque iba arreglada muy distinto, Alcides no recuerda cómo, solo recuerda ese impulso de decir: Con ella, y ella volvió a ser ella, y así seguirá sucediendo mientras en el mundo exista la química hormonal. En ocasiones Alcides se iba a su casa solo: Ninguna de las mil y un chicas prendió lo suficiente la chispa de su excitación.

Mi querida Ciudad de México: No sé ni para que te cuento todo esto. Tú conoces mejor que yo las épocas de gloria de ese lugar. Y de cómo se vino a pique después de la aparición de ese virus tan mortal. Durante la decadencia, yo no estuve en el país. Al volver, no había ni Gema ni establecimientos similares, ni tampoco me dio mucha gana por irlos a encontrar. El temor de que una pequeña fisura en un látex pusiera en riesgo mi vida mató cualquier sentido de la excitación. Mató la lujuria. Muchos hombres de mi generación nos volvimos calvinistas: Pasamos del libertinaje a la abstinencia sexual. La nueva regla de los tiempos era “solo con tu pareja”. Los adictos de lugares como el Gema nos quedamos como perritos sin dueño, sin saber ni a dónde ir ni a dónde mirar. De mis amigos, unos se casaron, y de otros no volví a saber nada. Con el tiempo y solo con el tiempo, comencé a entender el arte del coqueteo y a sentir lo que es amor por una mujer. El bienestar que provoca una llamada inesperada, el ansia que se siente al no saber nada de ella aunque sea tan solo por unas horas, la dicha tan grande de ir a cenar y recibir, de regreso a la entrada a la casa de ella, un pequeño beso en la boquita que deja sabor a gloria y a felicidad.

Algo pasó, unos seis ú ocho años después de la muerte del Gema. Resucitó, pero al igual que el virus que lo mató, mutó de forma y cambió de nombre. También intervendría algún viajero que vino del Norte, ó algún mexicano que fue hacia allá. De pronto, todo México hablaba de los “table dance”. No recuerdo ni cuando, ni donde, ni con quien, fui a uno de los muchos que de pronto surgieron por toda la ciudad. Son lugares con una pista al centro, en el cual una muchacha se va desnudando poco a poco mientras baila ó hace giros y otras maromas en un tubo… Mientras, en las mesas, hay chicas para acompañar al cliente. Si se le calienta la neurona, compra boletos que le bailan en un camerino. La chica se desnuda, el cliente no. Ella le “baila” restregando su cuerpo contra su miembro…en las posiciones que mas les acomoden. La regla invariable: Sexo no. Así es muy difícil quedar satisfecho. La gran incógnita es por qué los hombres vamos a esos lugares. Claro que hay otras opciones, pero ninguna como el Gema. Será un temor subconsciente al SIDA? Será que abundan chicas hermosas en esos lugares, algunas de ellas con cierta educación, que quieren ganarse un dinero sin llegar al grado oficial de prostitución? Alcides no lo sabe. Ni tampoco lo piensa investigar.

Ciudad de México, tu que has visto pasar tantas generaciones, a ver si un día le explicas eso al buen Alcides.